Recientemente en Alemania se entregó el Premio a la Libertad al destacado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Esta alta distinción solo la había recibido antes el ministro de Relaciones Exteriores alemán Hans Dieter Genscher, quien estuvo en su cargo cerca de dieciocho años y contribuyó, con su gestión personal, a la distensión en el mundo y a la caída del Muro de Berlín.
Cabe destacar que es la primera vez que este Premio a la Libertad es otorgado a un extranjero y, por lo tanto, significa una deferencia hacia nuestro país.
Este solemne acto, al que asistieron más de mil personas, se realizó en la Pauls Kirche, en Fráncfort, lugar en que se constituyó el primer Parlamento alemán. El otorgamiento del Premio a la Libertad coincide también con una fecha de especial significación para Alemania, ya que se conmemoran 90 años del termino de la batalla de Verdún y, el 9 de noviembre, diecinueve de la caída del Muro de Berlín. Hecho histórico, este ultimo, que hizo posible la reunificacion alemana y que es recordado como un acto de voluntad popular hacia la libertad que se desarrolló en forma pacífica. Entre los oradores en la ceremonia estaba la alcaldesa de la ciudad de Fráncfort, así como el presidente del Partido Liberal y el director del más importante diario de Alemania, el "Frankfurter Allgemeine Zeitung". En su alocución, el segundo de los nombrados dijo, con énfasis, qué bien le hubiera ido al Perú si en 1990 no hubiese asumido el poder quien llevó al país a una repudiable dictadura, aludiendo por contraste a la ejemplar trayectoria política y liberal del escritor peruano. Ello concitó el aplauso de la numerosa asistencia, lo que testimonió el aprecio por el derrotero democrático del Perú.
Hace unos años, el destacado filósofo Francisco Miró Quesada Cantuarias calificó a Vargas Llosa de escritor-filósofo, explicando que su obra acerca la literatura a la ciencia del pensamiento. Por mi parte, me permito agregar a esta idea fundamental las cualidades de diplomático del literato peruano. Como se sabe, en el idioma alemán al embajador se le denomina 'botschafter', que significa mensajero. Este mensajero de la cultura peruana que es Mario Vargas Llosa se reafirma como embajador peruano cuando presenta y representa lo bueno del Perú, y el mensaje de su país llega y es escuchado.
Asume así representatividad como ciudadano y político al identificarse con valores como la libertad, la justicia y la paz mundial, que son comunes en Alemania y el Perú y ejemplo para todas las naciones.
EL COMERCIO, 1 de diciembre de 2008